Miguel Angel Bustos (Fotografía tomada de EL PLACARD)
MIGUEL ÁNGEL BUSTOS(ARGENTINA, 1932-Secuestrado el 31 de mayo 1976 por un grupo paramilitar, se convirtió en una de las víctimas de la última dictadura)
Apenas vuele sobre el llanto por mi lengua riendo llegaré a tus manos. Elástico al sol subiré enorme acorralando en la noche el día de vientos afilados. Niños heridos palomas de hambre amordazan mis besos sacuden mis risas y te alejan para que muerda la vida y no me canse la muerte
SUEÑO QUEBRADO
Sueño quebrado levántate y anda Marcha de mi frente abre mi tierra. Levanta ruda muralla de niños al dólar de fuego y zarpa de balas. Vuelve joven enamorado del agua al mordido corazón rebelde, abraza y besa prieto hasta la llama pedernal de lágrimas, mi corazón clavado a pico de sangre en las vigilias desnudas de mi cuerpo.
CASA DE SILENCIO
Un niño y un cuchillo, enamorados carne y hierro, buscan en el alma la selva que los salve.
Aromas y llantos boca de hielo sobre cicatriz de pureza. Irá a devorar temblores irá la tierra alzando mares.
Sueño del niño que muere en su Casa de Silencio en el cielo del espanto, hierba de tristeza amor de nadie.
ARREGLO CON FRUTAS E INSTRUMENTOS DE VIENTO
Naranjos hasta cuándo serán naranjos las calles del Tigre y no el corazón de mi amor. Pulpa de tu tremenda boca la toqué y se me fue por la noche entre los naranjos volvió para pegarme como la rama más débil o la ola más fría iniciando la tormenta Y yo que creí que nos pondríamos juntos en nuestra vida de mil años. Trompa apaga la luz que desciendo solo a la ciudad de los hombres. Apaga lamento de hierro y bronce entre los naranjos. Ahí voy lava tu cuerpo y vamos. Ah santa piel joven el mundo será nuestro. Silencio con la sorda alegría. Ahora duerme al fin. Clarín entre los naranjos.
de "Fragmentos Fantásticos" (1965)
VIENTRE PROFETA SIN TIEMPO
Yo no soy de ningún siglo. Vivo ausente del tiempo. Soy mi siglo como soy mi sexo y mi delirio. Soy el siglo liberado de toda fecha y penumbra.
Pero cuando muera, el profeta que hay en mí se alzará como un niño sin moral y sin patria. Un niño loco con lengua de alaridos. Entonces amanecerá en el millón de Galaxias.
Madres del futuro; cuidado; cuando muera puedo volver. Entonces, ay, vientre que me aguardas, dulcísimo catedral de tinieblas.
Fotografía: adrián campillay (sobre obra del artesano Daniel de la Vega)
Simple sería el amor sin nosotros, pero el amor sin la piel sería algo extraño.
Solo se le vería caminar entre los intentos.
septiembro
¿Por qué no miramos cómo crece la noche alrededor del jardín? Ahí un bicho húmedo reposa su pegajoso sueño contra los tréboles —la lluviosa manera de los sapos— una flor vieja no quiere crecer se aferra a la negra superficie con raíces flacas cansancio antiguo de escarbar hacia atrás de la luz. De repente nos movemos hasta lo más hondo de la hierba y dormimos allí: un largo sueño sin esqueletos
la lluvia se oculta dentro de la tierra y entonces
cuando vamos a despertar nos morimos.
...
Penetro en el dios descalzo
de los desesperados de amor
¡esas pobres almas! pobre dios, desprotegido, sus anchos pies cuelgan de varias sogas amargas
y es inútil que una primavera les nazca en los labios
cual fruta por morder
o cual destino
no van más que a donde se desespera.
madre
Madre sabe doblar el vientre del día. Niño dice:
Madre, ¡no nos abandones! Estamos yo y mis muertos con palomas en las manos con agujeros en el dolor el dolor y más hondo más hondo allá en lo feliz que somos.
Una paloma trágica les dibuja los próximos ojos. Madre sabe a la vez ser madre hija de nuestro destino.
Madre tras de mí con tu ungüento bendito.
Por el tanto decir estoy muy solo en mí. Por tanto mío de vos ¡en tu centro! estoy llorándome porque irás hasta donde yo muera ¡en mi centro! delante de tu altura y más hondo en donde hija.
Madre sabe doblar el vientre del día y en los próximos ojos se le va la vida en dos pétalos tras de mi rastro.
(Poemas extraídos del libro EL AMOR Y OTROS MUNDOS, Ed. La Rosa de Cobre / San Juan, 1996)
"Palumba", paloma, remonta la calle con su barriga baja y los gordos brazos colgando como alas derrotadas. Picotea con los ojostodas las chispas de sol quehabitan las cosas, concentrada, ávida.
Los niños le tiran piedras en los talones y le gritan: ¡Palumba, tomá maíz! Ella camina sin girar la cabeza, de su enormepico abierto goteamiel traslúcida. ¡Tomá maíz!, se escuchan cuadras atrás los gritos burlescos, maldad impune de niños.
¡Tomá maíz!, se desintegran las voces y ahora sonríe a la distancia la vieja niña, cuando despega y pasa volando encima de las cabezas enanas, hastaposarse tranquila en el carolino más alto de todo el pueblo.
Doña Josefina sana La Culebrilla. Siempre está sentada en una silla de totora escuchando el rosario en su vieja radio de madera, que como ella resiste el tiempo. Los malvones rojos desgrisan la escena.
La curandera, con ternura de santa, atiende a distintos pacientesque llegan con esta u otra enfermedad.
Los hace pasar a su mustia pieza de soltera, penumbra, velas, santos, algún perfume lejano de colonia inglesa, flores de papel para la virgen e innumerables estampitas…
Conpaciencia y una oración rezada labios adentro, encierra las manchas del mal con un pincel fino, tinta china negra acorralando las manchas rojas. En tres días el mal desanda su camino.
Lo que todos ignoran es que Josefina, casi santa, ya vieja, virgen y con joroba, anhela…Mientras reza el rosario de las últimashoras, entre las cuentas blancas de avemarías, se le cuelan imágenes de torsos desnudos, color cobre, braza, fuego de piel masculina pintada, entonces la pobre, se bebe los tinteros que han quedado empezados, para ver su alivia esa Culebrilla de deseo que se le anda queriendo cerrar sobre su viejo corazón.
Parece mentira que haya llegado a tener la culpa de todo lo que ocurre en el mundo; pero es así. Han tratado de disuadirme psicólogos y sociólogos de mi tiempo, me han dado razones de peso técnico largamente formuladas y parcialmente ciertas. Pero yo sé que soy culpable de los dolores que aquí siento y recorren el mundo; de las soledades que lo van vaciando: quisiera saltar como Juan L. Ortiz, vociferar como Oliverio Girondo, pero: primero, ellos me ganaron de mano; segundo, no me sale bien y aquí empieza todo nuevamente: otro sufrimiento igual a diapasones y recursos que conozco perfectamente y que no vale la pena repetir: primero, para no emularlos; segundo, porque tendré que ir reconociendo que no he sabido hacerme entender. Y esto es agudo como un ataque que nos traga la lengua; pido entonces disculpas por la mala impresión, por las exageraciones.
1. Lo que pasa con el gran lárico es que nació muerto de sed
y no la ha saciado,
ni aun muriéndose la ha saciado, ni aun yéndose
barranco abajo en Valparaíso este lunes, ni aun así
la ha saciado
dipso y mágico hasta el fin entre los últimos
alerces que nos van quedando, -¡yo
también soy alerce y sé lo que digo!-: lo que nos pasa con este Jorge
Teillier es que ha muerto.
2. Y yo aquí sin nadie, vagamundo sin él, en el carrusel
de la Puerta del Sol, vacío
entre el gentío, errando
por error, andando-llorando
como habrá que llorar hombremente en seco -la pena
araucana al fondo- a un metro
del mentidero de Madrid bajando
por la calle del Arenal a la siga de Quevedo
que algo supo de la peripecia
del perdedor, y algo y algo
de las medulas que han gloriosamente ardido.
3. Ay, polvo enamorado, ya este loco habrá
entrado en la eternidad de su alcohol
que era como su niñez, ya habrá bebido
otra vez sangre de cordero bajo la lluvia
a cántaros de Lautaro que fue su reino de rey
por parición y aparición, ya Lihn
le habrá llenado la copa, ya Esenín
le habrá abierto la puerta alta al gran despiadado
de sí mismo. Aquí le dejo
mi pacto que no firmamos a tiempo, la danza
de Isadora le dejo, el beso,
la risa fresca de Mafalda que no está, la
figura
de lo instantáneo de la que
pende el Mundo.
Cuando las amadas palabras cotidianas pierden su sentido y no se puede nombrar ni el pan, ni el agua, ni la ventana, y la tristeza ha sido un anillo perdido bajo nieve, y el recuerdo una falsa esperanza de mendigo, y ha sido falso todo diálogo que no sea con nuestra desolada imagen, aún se miran las destrozadas estampas en el libro del hermano menor, es bueno saludar los platos y el mantel puestos sobre la mesa, y ver que en el viejo armario conservan su alegría el licor de guindas que preparó la abuela y las manzanas puestas a guardar.
Cuando la forma de los árboles ya no es sino el leve recuerdo de su forma, una mentira inventada por la turbia memoria del otoño, y los días tienen la confusión del desván a donde nadie sube y la cruel blancura de la eternidad hace que la luz huya de sí misma, algo nos recuerda la verdad que amamos antes de conocer: las ramas se quiebran levemente, el palomar se llena de aleteos, el granero sueña otra vez con el sol, encendemos para la fiesta los pálidos candelabros del salón polvoriento y el silencio nos revela el secreto que no queríamos escuchar.
BOTELLA AL MAR
Y tú quieres oír, tú quieres entender. Y yo te digo: olvida lo que oyes, lees o escribes. Lo que escribo no es para tí, ni para mí, ni para los iniciados. Es para la niña que nadie saca a bailar, es para los hermanos que afrontan la borrachera y a quienes desdeñan los que se creen santos, profetas o poderosos.
CUANDO YO NO ERA POETA Cuando yo no era poeta por broma dije que lo era.
Yo no había escrito ningun verso pero admiraba el sombrero alón del poeta del pueblo.
Una mañana me encontré en la calle con mi vecina. Ella me preguntó si de verdad era poeta. Ella tenía catorce años.
Esa vez llevaba un ramo de ilusiones. Despues una anémona en el pelo. La tercera vez un gladiolo entre los labios. La cuarta vez no llevaba ninguna flor, yo le pregunte el significado de eso a las flores de la plaza que no supieron responderme.
Ella había traducido para mí poemas de Ferdinand von Saar. Yo no le dí nada a cambio. No quería desprenderme ni de una hoja de cuaderno.
Sus ojos disparaban balas de amor calibre 44. Eso me daba insomnio. Me encerré mucho tiempo en mi pieza.
Cuando salí la halle en la plaza y no me saludo. Volví a mi casa y escribí mi primer poema.
EL VIENTO DE LOS LOCOS
Sopla el viento por las calles. El viento de los locos. El viento de los locos. Las brujas hacen que enciendas fuego en la chimenea al mediodía del pleno verano, los niños descalzos abandonan en el atajo sus morrales de piel de conejo y no volverán más a la escuela. Tú ya no distingues una garza de un halcón.
Esta noche sopla el viento norte, el viento de los locos y tú recuerdas a las bellas de otros días que ahora se pasean insomnes por los corredores de tristes pensiones sin siquiera pensar en hacer el amor: María, Ana María, Mariana, María Antonia.
Nadie te va a mostrar como florece la higuera. Ninguna niña te llevará de la mano para que despiertes junto a las pimpinelas. Nadie puede ayudarte: ni el canto de los escarabajos ni la brújula de los girasoles. El viento te lleva a una isla desierta donde nunca llegará un arca ni construirás una canoa.
Sopla el viento de los locos y hace que tu cerebro se llene de agujeros por donde entra el vino que te hace soñar en trenes de los cuales eres el unico pasajero que parte hacia lugares donde cuchillos y tijeras trabajan todo el día en tu corazon.
Escultura del ceramista Luis Fernández(Albardón, San Juan, Arg.)
A este increíble cuento de Albornos lo tomamos prestado del blog ANTOLOGIA DE NARRADORES SANJUANINOS, en donde se pueden leer además textos de Leonardo García Pareja, Nahuel Aciar y Beatriz Brignone, entre otros.
Algunos dicen que son las luces naranjas del alumbrado público las que colorean sus lágrimas. Otros, por su parte, argumentan que es causa natural del sentimiento que le pone a cada tonada. Y como ninguna explicación me termina por convencer, espero cada viernes, al despuntar la medianoche, a que el hombre que llora vino venga hasta la puerta de casa a dedicarle cogollo tras cogollo a mi mujer.
. Del tema se ha hablado y discutido bastante, pero sin dejar de fantasear y decir estupideces; porque, más allá de que llore vino o no, se olvidan de que el Marito es como cualquier otro tipo del barrio: laburador y respetuoso. Vive a dos cuadras de casa con sus padres y tres hermanos, que a esta altura de la vida, ya no se preocupan por los actos inmaduros de un tipo de treinta y pico de años. Sin embargo, como dije, el Marito es un tipo laburador y respetuoso, que toda la semana se lo pude ver a las seis de la mañana en punto esperando al colectivo que lo lleva hasta la ciudad, donde hace algunas changas y cuida autos. A eso de la medianoche está de regreso, y uno se da cuenta porque pasa a los gritos saludando a cualquier vecino que riegue o tome mate en la vereda; y también porque se detiene a acariciar a la chorreadera de perros atorrantes que lo aguarda cada noche y no deja de ladrar al verlo. Su semana transcurre de esta manera, hasta que llega el día viernes.
.
–Buena interpretación, Marito –le digo apenas salgo hacia la puerta de calle; le alcanzo su vaso de vino y puedo ver lágrimas bordó asomándose a sus ojos.
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–Viva cuyo, compadre –asiente tembloroso, como quien se cuida la espalda; y sin quitarme la mirada de encima un segundo, se empina un buen trago del vaso que ahora aprisiona entre sus manos.
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Muchas veces me pregunto si realmente alguien pude llorar vino, cómo es posible, pero termino convenciéndome de que es mejor quedarse suspendido en el silencio, y así poder contemplar cómo las cosas más inesperadas irrumpen en la monotonía de los días. Por eso, lo más hermoso es ver cuando las lágrimas le comienzan a zanjear las mejillas hasta llegar a sus comisuras, y luego, al precipitarse por la pera, caen sin mayor resistencia al vacío.
.
Mi mujer finge ignorarlo siempre, pero basta que le diga que salga y page como corresponde a ese buen cuyano, para que se levante encolerizada de la mesa y dé un portazo en nuestra habitación. A veces dice que me fascina que un "fenómeno" la deje en ridículo, y otras, que soy un imbécil. Pero el verdadero problema está en que ella no puede entender que el Marito es un tipo muy especial; y esto va más allá del aprecio que se le pueda tener en el barrio.
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Y por eso, y porque casi nunca la ternura se dispone a tocar la puerta de casa, al instante de oír la voz del Marito entonar alguna tonada, cargo un vaso de vino tinto y salgo hacia la puerta de calle a pagar el cogollo a ese buen cuyano. Como corresponde.
.
Eduardo Albornos, 1986. Oriundo de Villa del Carril, estudia el profesorado de Historia en la Facultad de filosofía, Humanidades y Artes, de la U.N.S.J. Forma parte de la Antologia de Narradores Sanjuaninos
Pablo Bernal durante una lectura (fotografía: adrián campillay) ...
Cuando nació la generación a la que pertenezco, encontró al mundo desprovisto de apoyos para quien tuviera cerebro, y al mismo tiempo corazón.
Fernando Pessoa(Libro del desasosiego)
Soy el sujeto despreciable el noctámbulo el que invierte salud dinero y tiempo en no hacer otra cosa que andar sentado por ahí o acostado leyendo o escribiendo repitiendo unos versos como rumiando huesos o arrumbado en un viejo café sobre una mesa a la que nadie se sienta
Soy ese que los buenos señores y las damas de conciencia en desuso bautizan vago idiota antisocial Es cierto después de todo es cierto yo paso más tiempo encerrado que un ama de casa de las de antes
Soy lo que el vulgo llama “tonto de capirote” Soy lo que la burguesía señala entre lástima y miedo “Oveja descarriada”
Un enfermito un loco un iluso apódenme como les plazca Soy un hombre sin orillas
Si hablamos de perder he perdido hasta el buen nombre hasta el respeto de la mujer que alguna vez me amó (o dijo amarme) la buena estima de los viejos amigos que al verme cruzan de vereda ante los síntomas potencialmente contagiosos de este oficio o pobreza
Claro que también y por fortuna he perdido cada tren avaro que transportó las almas conquistadas atrozmente a los humildes cada vacante inmunda del poder insomne y cada indicio y cada rastro de huella que señala el camino al paraíso de los buenos señores
Me resta por perder la vida y aquí la pongo en juego
pero ¡ATENCIÓN! porque de tanto y tanto me he endurecido como el hierro: Retumbo como una campana nueva
Yo no tengo horario que cumplir ni rutina a que asirme ni trabajo que no sea poner los ojos a ver las orejas a escuchar y la boca a decir Soy el que está despierto cuando duerme el mundo el que está despierto cuando el mundo está despierto soy el que llora cuando el mundo ríe y cuando el mundo llora soy el que se echa a reír a carcajadas ese mismo que más tarde y frente a todos se inmola al pie de cada página
El Departamento de Letras y la Secretaría de Extensión de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de San Juan, invitan a la comunidad sanjuanina al acto de HOMENAJE AL POETA Y DRAMATURGO JOSÉ CAMPUS, al cumplirse un año de su muerte.
Habrá reseñas del autor como poeta, cuentista, actor y dramaturgo, música y material audiovisual, para mantener viva la memoria de uno de los principales referentes de la literatura sanjuanina.
El acto se realizará el día viernes 24 de septiembre, a la hora 19,00, en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes, Avda. José I. de la Roza y Sarmiento.
La entrada es libre y gratuita.
José Campus junto a los escritores Marcelo Mangiante (Entre Ríos) y Sonia Scarabelli (Rosario) . . .
Fue ayer. No. No fue ayer. Quizá fue hace mucho tiempo. Lo cierto es que era niño. ¿Era niño? Sí, tal vez era niño. Estaba en el
campo. Era la noche del... No importa qué noche era. Esa noche abrí la ventana. Nunca lo hice antes. Miré. A lo lejos, los perros querían comerse la
luna. No lograban aburrirse. Entre los ladridos vi
una sombra. Era azul y se movía. No me
importaron los perros. Aquello se agrandaba. Llegó al marco
de la ventana. Cuando quise apresarla, echó a correr. La seguí. Después vi el sol. había corrido
toda una noche. Al llegar a la ciudad, se detuvo. Era un gato. Un gato azul. Caminamos juntos. Pasábamos los autos y los árboles. Nos metíamos en todas
las casas. Pudo detenerme el agrio grito prendido en el humo
de cada chimenea,o el canto salado que se filtra por los poros del
cansancio. Mi gato azul, maullando de modo indescifrable pero
armonioso al oído me empujaba. Por las esquinas nos cruzaba
algún camión,Cristo, los bomberos... y así no
podíamos seguir. Entonces le dije: -¿Compremos
esta casa? -¿Cuánto vale esta casa? ...Y nos
instalamos en la casa. Era una pieza grande con una ventana
no tan grande. La abrí. Había otra ventana. Luego otra, y otra y otra. Fui
abriéndolas a todas. De pronto mi gato me arañó. La sangre asomó negra de dolor. No le hice caso. Mi gato fue hasta la puerta. Quedó como esperando que le
abrieran. El timbre sujetó mi intento. Era un
mensajero. Un telegrama. Mi gato aprovechó la
puerta abierta. Quise alcanzarlo, pero alguien dijo: -Firme aquí. En el telegrama cabía una sola
palabra
D E N E G A D
O
¿Y mi gato? Al bajar a la calle lo
apretó una aplanadora. Quedó pegado al pavimento. Volví hasta la ventana cerrada. Cuando la abrí, no vi
nada. Era la última y estaba oscuro. Era noche. En
todas las ventanas estaba la noche. Debió ser ése el momento
en que me di el tiro. Desde entonces estoy junto a los
perros. Espero la luna.
¡Protégeme! de esta luna ciega. De este barrio enfermo. Arde el hambre sin incendiarse cigarro que nunca termina. De un lado a otro los cuerpos pasándose la pena de una mano a otra como pan como porro.
Corazón que no siembras la salud de la espina.
¿por qué tu ilusión no tuvo esperanza? sembraron tus hijos la costumbre en la piedra y la piedra les devolvió el pan
duro
de corazón
en todas sus preguntas.
PROYECTO VACAS (Rock and Poe del Desierto):
Alberto Roman: textos y voces Adrián Campillay: textos, voces y máquinas Leonardo Almazán: guitarra y máquinas Bruno Bustamante: guitarra y máquinas Ernesto de Vera: maquinas y sonido (drums master)
La MÚSICA compuesta por PROYECTO VACAS. ANIMACIÓN DIGITAL Y EDICIÓN DE VIDEO: Adrián campillay. CÁMARAS: Alberto Román, Claudio Campillay, Adrián Campillay. DIBUJOS: Silvio Campillay, Mariela Moreno.
Veladero (San Juan, Arg.) FUENTE DE LA FOTO:NO A LA MINA
AMBIENTALISTAS: LOS NUEVOS SUBVERSIVOS. ACERCA DEL GOBIERNO DE JOSÉ LUIS GIOJA Y EL CONTROL DE LA INFORMACION. SOBRE HECHOS SUCEDIDOS EN EL MARCO DEL CONGRESO INTERNACIONAL DE CIENCIA POLITICA.
Texto basado en los testimonios directos de los implicados en los hechos sucedidos en la Facultad de Filosofía de la UNSJ.
San Juan, martes 24 de agosto de 2010
10:00am. En la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes un grupo de estudiantes de dicha institución repartía revistas de arte, poemas de profesores y alumnos de la carrera de Letras, y volantes invitando a la movilización contra Pascua Lama y en rechazo de la Ley Provincial de Glaciares. Además de entregar este material en mano, los estudiantes intentan exhibirlo en unas mesas dispuestas a tal fin en el hall de la facultad.
10:45am. Tras un breve rodeo por la planta baja con el objeto de continuar repartiendo el material, los estudiantes regresan al hall: las mesas han desaparecido. Piden explicaciones de lo ocurrido a autoridades de la facultad. La Secretaria de Administración y Financiamiento responde que no pueden poner la mesa por orden de Bomberos. La organizadora del Congreso Internacional de Ciencia Política agrega que tampoco se pueden entregar volantes en la vereda. Un grupo de aproximadamente seis efectivos de la Policía de San Juan, uniformados, se ha apostado en el hall.
11:00 am. Uno de los estudiantes ha ido en busca de Carelli, Secretario de Asuntos Estudiantiles, para solicitar su intervención en el caso. Simultáneamente, otra estudiante –que repartía volantes en la vereda– es interpelada por la Secretaria de Administración y Financiamiento, que asegura haber recibido la orden de impedir que se repartieran volantes y se interrumpiera el paso. La estudiante exige se le informe de quién procede dicha orden, y expresa en voz alta sus sospechas de que se trate de una decisión del propio Gobernador. Inmediatamente, se acerca una mujer de civil que asegura ser policía y le da a la estudiante la orden de callarse, al tiempo que la empuja con el pecho, llevándola hacia la calle. Ante la insistencia de la estudiante en su propósito de seguir repartiendo los volantes, la Secretaria de Administración transige: le permite hacerlo, pero sólo en la vereda. La policía, siempre a centímetros de la estudiante, la amenaza con llevarla detenida. Minutos después, una mujer que se presenta como Diputada Provincial por el Frente para la Victoria grita, con un folleto en la mano, que todo lo allí denunciado es falso, y que cualquier denuncia debería ser elevada a la justicia. La estudiante intenta iniciar una discusión pero la misma mujer policía se interpone, la empuja y una vez más amenaza detenerla. "Por escándalo en la vía pública e infracción del Código Contravencional", argumenta. " Ella está gritando, ella está escandalizando, llevátela a ella", responde la estudiante señalando a la diputada, y rápidamente envía mensajes de texto a sus compañeros que están dentro del edificio para ponerlos al tanto.
11:15am. Ante la insistencia de los estudiantes en la demanda de explicaciones en torno al proceder policial, uno de los efectivos admite: "Estamos acá por el Congreso. Nos ha enviado el Gobierno". En la puerta de calle, dos estudiantes que venían de fotocopiar material son interceptadas por tres sujetos de civil. No hablan, sólo impiden el paso de las estudiantes. Cuanto éstas insisten en pedir identificación, una de ellos se adelanta, sujeta de los brazos a una de las estudiantes y dice: "No entrás; dame los panfletos". Ante la resistencia de la estudiante, la mujer amenaza: "Te voy a llevar presa". Carelli ha llegado a las puertas vidriadas que conectan el hall de la facultad con el pasillo de salida a la calle. Es testigo de la agresión infligida a la estudiante. Un compañero de ésta le pregunta quiénes son estos sujetos. "Policías del Gobierno", dice Carelli.
11:45am. Una de las estudiantes queda en la puerta, retenida. Los demás logran ingresar al edificio. Carelli intenta salir rumbo a la calle, pero uno de los estudiantes logra convencerlo de tomar parte en una discusión que se desarrolla ante las puertas del buffette. Desde allí, otros estudiantes oyeron y vieron parte de lo ocurrido. Entre otras cosas, Carelli dice: " Hoy no se puede repartir volantes"; "Libre circulación, de la puerta para afuera"; "Yo los he protegido; he impedido que fueron presos"; "Te querían llevar a la comisaría porque estabas nerviosa; para tranquilizarte"; "Tranquilícese, hija". El Secretario de Asuntos Estudiantiles insiste en su intención de apaciguar los ánimos, al tiempo que se forma un corro de aproximadamente veinte personas en torno suyo. La estudiante agredida muestra las marcas en sus brazos, señala a los tres sujetos de civil y exclama: "¿¡Por qué no les va a preguntar a ellos lo que están haciendo!?"; a lo que Carelli responde: "Ellos son policías de la provincia. Esto es un congreso internacional, hija. Es un operativo de seguridad".
En el ínterin, Paolo Landini, Decano de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes ha pasado en al menos dos ocasiones a metros de la escena; en una de estas oportunidades, con un afiche (antes pegado por los estudiantes) arrugado entre manos.
Continúa la discusión con Carelli y uno de los efectivos de civil explica su proceder a uno de los estudiantes: "¿Sabe qué?, nosotros tenemos que estar aquí por la seguridad. Discúlpenos, pero la verdad que yo la veo a usted y no sé quién es. No sé si es una persona normal o si es un subv...". En este punto el hombre se interrumpe y la estudiante le pide identificación. "Principal Roca". Carelli explica que la Policía Federal carecía de efectivos para el operativo, entonces fue necesario pedir refuerzos a la Policía de la provincia. "Por eso están aquí", concluye.
12:15am. Se hacen presentes en la escena Marcela Coll y Ricardo Trombino, respectivamente Jefa y Subjefe del Departamento de Letras. Éste último reconoce a los estudiantes como alumnos de la carrera de Letras, explica a los policías que el reparto de material de lectura es una práctica habitual, y se expresa en favor de la libre circulación de personas e ideas en los espacios públicos.
12:20am. Carelli insiste en dar por concluido el conflicto. "Ya pasó, hija, tranquilícese", repite a la alumna agredida. Ésta se niega a transigir. Inmediatamente después, otro de los estudiantes mantiene con el Secretario de Asuntos Estudiantiles y el Decano una conversación en la que Carelli explica: "Tuve que intervenir entre los mecanismos intelectuales de ellos y los mecanismos de orden de la policía". Tras oír el relato de lo ocurrido, "Qué terrible", dice Landini y pregunta quién es la chica agredida. Ésta se acerca, rehúsa las disculpas del Decano y agrega: "Afuera los de civil están manoteando a nuestros compañeros". Carelli y Landini se encogen de hombros. "Carelli, encárguese", son las últimas palabras del Decano antes de marcharse.
12:25 am. En la puerta de calle, la estudiante agredida les señala a sus compañeros la mujer que la forzó. Ésta, a unos metros de distancia, pregunta: "¿Por qué me señalás?", y se acerca. "¿Qué problema tenés vos con que yo sea policía?", le dice a la estudiante, y remata: "Te vas a arrepentir de lo que has hecho".
(CONVOCAMOS A ESTUDIANTES, DOCENTES, PERSONAL NO DOCENTE Y AUTORIDADES DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN JUAN, EN ESPECIAL DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA HUMANIDADES Y ARTES A UN DEBATE PÚBLICO SOBRE LO ACONTECIDO EL MIÉRCOLES 1 DE SEPTIEMBRE DE 2010 A LAS 13hs EN LA SALA DE AUDIO Y VIDEO, FACULTAD DE FILOSOFÍA HUMANIDADES Y ARTES)
POR FAVOR DIFUNDIR "Estudiantes Autoconvocados" FUENTE DE LAS FOTOS:NO A LA MINA
Balneario Maldonado, 1945 Aquí estoy tan cerca, tan lejos cangrejales del Maldonado infancia desasida en la pulga gris del tiempo saturadas de sal las piernitas hundiéndose en aquella módica ciénaga bajo cielos que me trae mi padre cada verano obstinadamente de la suya sin fondo de la que no vendrá.
¿Qué hace la poesía?
¿Qué hace la poesía en esta amena reunión donde se habla de crisis o dichas y desdichas cotidianas? ¿Qué hace el poeta, ese hombre más o menos menor, donde algo no está en su lugar para que digan bueno, él es así, pero adorna unos momentos la charla antes de pasar a lo que importa? ¿qué hace cuando gira su cabeza y pareciera que mira llover a su espalda? La primavera cuando es su tiempo también deambula como una mariposa por su boca, pero ¿qué va a decir por lo no dicho? Los brillantes invitados lo escuchan cuando quieren obsequiarse la breve alegría que su incoherencia habilita pero hay un tiempo, una leve frontera que deberán reconocer porque su mundo no debe desbordar de su cabeza, ese alhajero que todos parecieran conocer como si durmieran con él, abierto en la mesa de luz y recibiendo la mañana.
Deja las letras y deja la ciudad... Vamos a buscar, amigo, a la virgen del aire... Yo sé que nos espera tras de aquellas colinas en la azucena del azul... Yo quiero ser, amigo, uno, el más mínimo, de sus sentimientos de cristal... o mejor, uno, el más ligero, de sus latidos de perfume... No estás tú también un poco sucio de letras y un poco sucio de ciudad? ... Sigue, sigue, por entre la bencina, sobre la lisa pesadilla de las calles extremas, hacia la gracia de las huellas... Ay, la ternura de Octubre, a las nueve, ya hace, por aquí, flotar a la pesadilla en celeste de agua... Pero derivemos rápido, del lado de los caminos del rocío, invisible, casi, lo adivino, en el seno mismo de la luz... Sentémonos, mi amigo, entre estas niñas rubias que suben y bajan, altas, por unas orillas de jardín, apoyadas, contra los cercos, sobre un rumor de enredaderas... El sol ha bebido sus propias perlas y hay apenas de ellas una memoria por secarse... No temas, no temas, y mira, mira hasta las islas... Viste alguna vez la melodía de los brillos? La viste ondular, todavía de gasa, desde tus pies al cielo, sobre el río? Oh, la misma ciudad, a lo lejos, es una música blanca con unos silencios amatistas... Y ahora, ahora, torna la vista alrededor... Saluda como un aura a estas humildes gracias de miel, capaces, sin embargo, de atraer hacia sí a las abejas todas del día y de volver de margaritas a la melancolía más flotante... No las sientes curvarse bajo un amor transparente en un hálito de alas? O es sólo la cortesía más misteriosa entre esa que inclina, alternadamente, a los otros finos tallos, ante algo que al parecer es la respiración de un dios? Saluda, también, a sus vecinas menos subidas y más pálidas: qué delicadísimo sueño de amapolillas más pálidas, sobre un rastreo de tases, serpentino? Y a las apenas malvas, medio escondidas entre las espiguitas: pétalos de alba, a su pesar, con sus secretos amarillos... Y a las apenas níveas, por bordadas, del país de Liliput, pero que visten, igual que a una novia, a toda la gramilla... Y ah, a las más sin nombre que se van con los alambres libres en una fuga preciosa de piedritas... Y al trébol de allí, loco de verde, y miniado de sol, increíblemente miniado de sol en primores casi íntimos pero que extenúan a la brisa... Y a las verbenillas, por cierto, de aquí: oh, la más dulce sangre labrada por los misterios para los misterios de las hierbas.. . Y a estos emblemas de llama, perdidos de los trigos mas que blasonan, del mismo modo, todo el aire... Y a esos recuerdos de la luna, aparecidos de seda, ay, en una vigilia de espejo que se busca, a su vez, en su infinito todavía... Pero no olvidemos, mi amigo, a las esbeltas criaturas que arden el azul, allá, delante no se sabe qué sacramento etéreo: no olvidemos, mi amigo, a las criaturas de los cardos... Ni olvidemos a aquéllas que ya parecen abisales con su "pasión" de cielo sobre el susurro trepador: rêveries de qué abismo hacia otro abismo las de mburucuyá? Y no habremos comprendido, es cierto, a todas. .. Cómo abrazar, mi amigo, a estas miríadas del beso que van estrellando, se diría, todos los minutos con todos los pétalos y todos los fuegos del suspiro? ... Y si nos corriéramos hasta el arroyito del otro lado de la loma? Allí, lo veo, las redes hondas sin bautizo con su penumbra colgada y su casi vía láctea de jazmines sobre una huida de vidrios, poco menos que nocturna, con las navecillas de cita. .. Y los laberintos de los taludes, aún con su sin fin de pequeñísimas miradas en los iris más inéditos, dando no sé qué números de no sé qué otra noche o qué mareo de gemas entre unos miedos de crepúsculo... ... Mas no oyes al silencio, ahora, mi amigo? Qué ave de diamante, di, sobre la línea del sueño, se deshace dulcemente? O qué llamado para el sacrificio, di de campanillas de humo? Oh, todo dorado de misivas sobre las alas del azar es el mismo amor que no teme perderse como la propia gracia ya, libre, sobre su propio cielo de corolas... Y no oyes en este momento, di, al silencio o al amor más allá de las lianas que tejiera para vencer su abismo, asumiendo justamente la muerte con los modos de un espíritu? Sí, en los amantes invisibles está asimismo la otra flor o el otro lado de esa flor, llama, serena llama, que viviría de su sombra... Dónde, entonces, aquí, nuestras debilidades hechas dioses? Aquí, lo que llamamos "horror", o lo que llamamos "amenaza", sonriendo desde la semilla, se diría, o equilibrando a las mariposas, si quieres, con un frío que nos duele, es cierto, en lo uno de la sangre... Pero aquí también enfrentando a lo innombrable, algo como los honores de un ángel... ... Mas es en nosotros, mi amigo, que la agonía es dividida, terriblemente dividida, y expedida a la ventura... Y aquella música blanca con unos silencios de jacarandaes? Allí y aquí, a la vez, la condena "de la rueda", desde las madres del río y desde las madres de las zanjas... ... Y aquí, ay, asimismo, lo que vinimos a buscar.. Si el lirio da a los precipicios, qué le vamos a hacer? Hay que perder a veces "la ciudad" y hay que perder a veces "las letras" para reencontrarlas sobre el vértigo, más puras en las relaciones de los orígenes... O más ligeras, si prefieres, como en ese domingo y en esa fantasía que serán... Hay que perder los vestidos y hay que perder la misma identidad para que el poema, deseablemente anónimo, siga a la florecilla que no firma, no, su perfección en la armonía que la excede... O para ser el arpa de Lungmen eligiendo ella sola los temas de su música, lejos de los tañedores que se cantan a sí mismos o que no oyen con los suyos a los recuerdos de las ramas ni lo que dice el viento... ni menos ven lo que el viento, por ahí, pone de pie. .. Y aquí, además, las rimas entre los escalofríos de las briznas, con los hilos temblando, siempre más allá de nuestra luz.. Y el rostro de Ella no escrito, oh, recién nacido, con unos signos por hallar y que serán, oh amigo, los que han de llevarte hasta su esencia como las mismas, las mismas letras de tu alma... Pero la viste a Ella, amaneciendo aquí, Ella, de la espuma de las matas, Venus de las colinas. Ella, sobre un flujo de jardín, virgen profunda ésta toda aún de cabellos?
cuando salgo del amor ando por la calle con un puñal en la garganta y otro en el corazón me entrego a los umbrales como a un regazo
las calles de los hombres que amo son misteriosas guardan el perfume de sus cabellos y el gesto de la mañana cuando salen a vivir
las calles donde están las casas de los hombres que amo guardan retazos de mar en las ventanas una violencia me obliga a transitarlas como una sonámbula buscando rastros de piel
siento el mundo apretándose en mi cuerpo cuando amo laten conmigo los pájaros de la cuadra y otros hombres que pasan y me ven así me dicen obscenidades o piropos inocentes y yo los perdono
Poema extraído del libro LAVANDERA DE LA NOCHE, 2008
La siguiente carta es más bién una invitación a visitar el blog de donde fue extraída: CARTAS EN LA NOCHE, del poeta y editor español Carlos Morales, un interesante compendio epistolar que descubrí por casualidad hace unos días y que contiene en su mayor parte cartas de escritores. En el mismo se pueden leer cartas escritas por Pier P. Pasolini, Simone de Beauvoir, Juan Rulfo, Rainer María Rilke, Virginia Wolf, Carlos Marx, Henry Miller y Gandhi, entre muchos otros, todas ellas acompañadas de fotografías y algunos comentarios. ...
El escritor Julio Cortázar ...
CARTA DE JULIO CORTÁZAR A ALEJANDRA PIZARNIK París,
9 de septiembre de 1971
Mi
querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre
tanto estás ya de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales,
aunque por motivos diferentes; la mía es
harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos,
¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te
das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te
quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje
mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la
vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya.
Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor
de vos. Salir
por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí
mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te
leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista
frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan
otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial,
queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con
esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine
japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio
de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.
Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el
slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a
cada chicotazo.
Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.
Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.
Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos
Once Si alguna vez amor yo tuve alas, y a ti me derramé como una lámpara, fue antes de la muerte y su cosecha. Antes que el polvo los ojos me comiera. El tiempo en su alcohólica vendimia aún no desgarraba las viñas de la furia, y su racimo ensangrentado no caía para mancharnos las manos y la boca. ¡Ay! De tanto amor y tantos días, de tanto beso herido en sus raíces, del mutilado sol de nuestros lechos clavado entre el dolor y las cenizas. Y tanta cicatriz no pasa en vano, al corazón lo gastan ácidas espumas, y donde el amor voló como una rosa pura hoy caen amargos los labios de la ira.
Cine de barrio
Cuando los muertos van al cine No llueve en París Y la sala se llena de moscas. Los muertos no se toman de la mano Pero lloran, Cae sal de las nubes Y los perros se convierten en paraguas. Humphrey Bogart, El Gordo y el Flaco Se dan una vuelta de cordero Y nada sucede. Una anciana defeca alegremente Para que pueda salir la luna, La noche se llena de melones eternos. Cada butaca es una sepultura, Los muertos vuelan por el techo, De sus intestinos caen árboles; Pasa una manada de elefantes. Dios prosigue la película, Sucede como un tren con zapatos; Se escucha un redoble de gusanos. Al final el cine estalla Y se enciende una lámpara de sangre.
ECLIPSE
Digan lo que quieran De esta situación: Niéguenla, Muérdanla, Que se pudra como un tomate, Exhíbanla desnuda En una plaza O como un toro Mátenla a la luz de la luna.
Qué hacer Si de una axila Nacen docenas de pájaros. Y la otra es un nido De culebras?
¡Ay! Yo no sé; pero duele mucho el corazón.
Y cuando uno se come Una manzana, O escucha caer un huevo Del cielo, Hay que pedir perdón En cuatro patas.
TRABALENGUA
¿A dónde van nuestros sueños Cuando nos desensoñamos Y sólo queda la tumba Para que nos entumbemos?
Y cuando nos entumban: Será verdad verdadera, O purísimo gusano, Que nos desentumbamos Y de ese desensueño Ahí nos desengusanamos?
Contésteme el contestador, El que se desentumbó Un día para este lado, Volviendo del desensueño Al sueño desengusanado Y deje mi trabafé Completamente desentrabado.
TENGO LOS OJOS NUBLADOS
No pude volar en este día, Arrastrando se ha ido la semana; Me sangran los ojos y las dudas, Me caen insectos de la espalda.
El cielo no abre su ventana, Me pierdo entre nichos y escaleras; Caen raíces de las nubes, Confundo la altura con la arena.
¿Estos son ángeles o moscas? ¿Me cubro de plumas o escamas? ¿Soy paralítico o camino? ¿Escribí un poema o una lápida?
AQUÍ SE CUMPLE MI ESCRITURA
No es nieve esta página, No es agua crepitando, No es una nube sobre los árboles Ni la transparente sombra de un pájaro.
Es un muro donde vuelan ángeles feroces, Con espadas de fuego y lenguas de azufre, Y perros que orinan sangre en mis ojos Cuando me acerco a escribir la palabra Paraíso.
... una por una las palabras al imentan nuest ros complejos exacerbados primero, abundantes y solícitas, las levantamos directamente del
suelo después dinamitamos arrancamos extirpamos (sabíamos que estaban ahí) y hoy aunque nos retuerce la silicosis escarban cualquier fulgor las uñas y los sueños quebrados (creo que por f in ent iendo a los mineros de escudero)
... tengo que dejar de perder el tiempo trasnochando y empezar a trasnochar el tiempo perdido (mil disculpas por el retruécano pero es así)
... enhebrarme en el lomo engripado de la mula del julio que rasca rasca la tumba rasca pero no saca nada saca y rasca rasca la tumba y no hay semillas escondidas (no puede ser fecundo el cadáver de tu país tan ultrajado)
... abre paréntesis figúrese toda la aristocracia adiposa de página de sociales cierra paréntesis otra madrugada y todas las que vienen odiando y cebando nuestra
obediencia (si nos clavaran una lanza en el costado brotaría seguramente el pus de la pleitesía y más de un suspiro por encargue) todavía revolvemos cajones de medias y metáforas sucias comulgando obviedades y confesando nuestra naturaleza en la misa lúbrica de las santas palabras abre paréntesis una mordida más otra mordida y el ruido de carne cruda escondiéndose en las caries cierra paréntesis
... tengo que escribir lamer el óxido de mis nudillos resquebrajar la artrosis rehabilitar la tinta tullida de todos los intentos
ser un gato obeso y malcriado arañar despechado el pezón negado de la poesía
“Dichosos los que lloran / porque ellos son tristes.” Irene Gruss.
El
secreto mecanismo que mueve el mundo está trazado, en el reverso de los
ojos de los hombres: allí, donde jamás tendrá este puerto un perfil de
carta ahogada de nostalgia, donde el sol caerá, tan simplemente como
decline el mundo, y este martes será, de margen a margen nada más que
martes.
“Todos están durmiendo para siempre.” César vallejo.
Hoy
tu ciudad es cielo, que viene a caerme en forma de lluvia sobre los
ojos; o tal vez, es hombre demasiado muerto que cruza veloz una calle
entre mi mirada y tu lluvia.
“La vida se parte en dos en esta hora. ” Héctor Berenguer.
Y
nos caerán las horas con la distancia de los puertos. Yo amo a una
mujer : hemisferio opuesto al mundo; con su breve risa de selva aún
salvaje, con su amplía cabellera constelada de espuma, con un nombre
rompiente en mi cuerpo. Soplarán en el viento, nuestras mutuas
ausencias.
"La soga/ no hablará nunca/ de las razones del ahorcado.” Héctor Berenguer.
Vendrá
la mano a descorrer la bruma, aún enfundada en su inmediatez de crimen,
y nos miraremos los ojos cada cual en su suerte: en nuestra porción de
crimen. Abajo, apenas más abajo, la ciudad, los puentes y un tren demasiado oscuro.
“Es un llover. Un caer de almas.” Adrián Campillay.
Es
un llover. Un caer de almas haciendo blanco en esta latitud de mí, ese
hombre que con sus manos le da forma a su muerte. Tiene una pregunta en
mitad de su rostro, una pregunta tan igual a mí.
“amor ayúdame a encontrar el norte de la lluvia.” Adrián Campillay.
No
quiero saber hoy de tu muerte abierta en las ventanas, de esa bandera a
media asta, ni de este pueblo vaciado de ti. Esta lluvia ha de tener un
norte, y ha apoyado su pierna sobre mi corazón. Debería saberlo, haber
visto su punto cardinal sobre lo alto de mi carne, hoy que todas las
puertas tienen un color igual, colgado de tu cara.
“hay trigales detenidos en las manos.” José Campus.
Quien
ha movido la vegetación, precipita su cuerpo al mar, amarrado a una
piedra, a una costa, a miles de barcos. Sueña un pez azul de sangre
demasiado adentro, y es sed sobre la sed, disparo preciso sobre el
alba; detenido paisaje en la caída.
“Llueve como un dios que llora por un muerto“ Eduardo Mileo.
Yo
te dibujé con tiza sobre el fondo de mis ojos, y los apreté bien fuerte
mientras lloraba, así las lágrimas te devolvieron un cuerpo casi real:
pero la sal se disipó en el viento, y tu cuerpo y mis ojos perdieron su
exactitud. Hoy nos acecha un páramo, una gran confusión de luz.
“Se mezclan tantas cosas en el miedo.” Niní Bernardello.
Prometo, no prometerte nunca un no olvido. Yo soy como esa vaca sola que sueña devorarse el campo que la sueña.
“Este silencio que de mi me aleja.” Alejandro Bekes.
Mientras
la música suena, pienso que tal vez debería creer en Dios, amar la cruz
del campanario siempre iluminada sobre mi ventana, tal vez, el último
libro que acaba de caerse por azar. Mientras la música suena y este
cuarto se va volviendo oscuro, y afuera la lluvia...
Che, vos puta musa mía, que andas orando hieles y mieses por no hacer noche ni quebranto de jote comparece ante mis deseos, el despecho.
No es cierto que escriba, más bien me escribes torpe, acomplejado, lleno de pupas el damero de sangre que otros llaman laberinto
¿laberinto la vida? Más bien despojo del helecho las hojas de los días. Porque tensa belleza es la oscuridad como flaca es la rama que nace del dolor que siento como un dardo clavado en aquel risco.
Si la burra babea su corazón de espuma su seda sus eses tramara el destete pués
asuma la musa el caracol que trina y la razón permita con tanta primavera su embudo de arena.
II (de-construcción del palíndromo) La Paz, el Amor, un Criptograma la suma o la resaca,
no pueden ser comprendidos en el peralte de una mejilla, si calabacea sin costuras una implosión un silencio de sal una oración al porvenir el pozo de lo vivido.
Los ciruelos están encendidos y las lenguas baten como serpientes en las brasas la espiralera de pájaros
(MEMPO GIARDINELLI escritor y periodista nacido en el Chaco en 1947. Luego de estar exiliado en Méjico por ocho años, volvió al país durante el gobierno de Alfonsín. Ha ganado varios premios y sus obras se han traducido a varios idiomas. Sus artículos, novelas, ensayos y cuentos han sido traducidos a una docena de lenguas.)
...
...
En estos tiempos el Chaco concita la atención de todo el mundo.
Prensa y televisión global vienen a mirar los estragos de la desnutrición que afecta a miles de aborígenes en los bosques que se conocen - ya impropiamente - como El Impenetrable. Mi colega y amiga Cristina Civale, autora del blog Civilización y Barbarie, del diario Clarín, me invita a acompañarla. No es la primera invitación que recibo, pero sí la primera que acepto. Rehusé viajar antes de las recientes elecciones, porque, obviamente, cualquier impresión escrita se habría interpretado como denuncia electoral. Y yo estoy convencido, desde hace mucho, de que la espantosa situación socioeconómica en que se encuentran los pueblos originarios del Chaco, y su vaciamiento sociocultural, no son mérito de un gobierno en particular de los últimos 30 o 40 años (los hubo civiles y militares; peronistas, procesistas y radicales) sino de todos ellos.
Primero nos detenemos en Sáenz Peña, la segunda ciudad del Chaco (90 mil habitantes), para una visita clandestina -no pedida ni autorizada- al Hospital Ramón Carrillo, el segundo más importante de esta provincia. Civale toma notas y entrevista a pacientes indígenas en las salas de Tisiología, mientras yo recorro los pasillos mojados bajo las infinitas goteras de los techos, y miro las paredes rotas, despintadas y sucias, los patios roñosos y un pozo negro abierto y rebalsando junto a la cocina.
Aunque el frente del hospital está recién pintado, detrás hay un basural a cielo abierto en medio de dos pabellones. Vidrios y muebles rotos, escombros, radiografías, cascotes y deshechos quirúrgicos enmarcan las salas donde los pacientes son sólo cuerpos chupados por enfermedades como la tuberculosis o el Chagas. Me impresiona la mucha gente que hay tirada en los pisos, no sé si son pacientes o familiares, lo mismo da.
Una hora después, en el camino hasta Juan José Castelli -población de 30 mil habitantes que se autocalifica "Portal del Impenetrable"- la desazón y la rabia se perfeccionan al observar lo que queda del otrora Chaco boscoso. Lo que fue imperio de quebrachos centenarios y fauna maravillosa, ahora son campos quemados, de suelo arenoso y desértico, con raigones por doquier esperando las topadoras que prepararán esta tierra para el festival de soja transgénica que asuela nuestro país.
Entramos -nuevamente por atrás- al Hospital de Castelli, que se supone atiende al 90 o 95 por ciento de los aborígenes de todo el Impenetrable. Lo que veo allí me golpea el pecho, las sienes, los huevos: por lo menos dos docenas de seres en condiciones definitivamente inhumanas. Parecen ex personas, apenas piel sobre huesos, cuerpos como los de los campos de concentración nazis.
Una mujer de 37 años que pesa menos de 30 kilos parece tener más de 70. No puede alzar los brazos, no entiende lo que se le pregunta. Cinco metros más allá una anciana (o eso parece) es apenas un montoncito de huesos sobre una cama desvencijada. El olor rancio es insoportable, las moscas gordas parecen ser lo único saludable, no hay médicos a la vista e impera un silencio espeso, pesado y acusador como el de los familiares que esperan junto a las camas, o tirados en el piso del pasillo, también aquí, sobre mantas mugrientas, quietos como quien espera a la Muerte, esa condenada que encima, aquí, se demora en venir.
Siento una furia nueva y creciente, una impotencia absoluta. Le pregunto a una joven enfermera que limpia un aparador vidriado si siempre es así. "Siempre", responde irguiéndose con un trapo sucio en la mano, "aunque últimamente han sacado muchos, desde que empezó a venir la tele".
Es flaquita y tiene cara de buena gente: se le ve más resignación que resentimiento. Son 44 enfermeros en todo el hospital pero no alcanzan para los tres turnos. Trabajan ocho horas diarias cinco días por semana y cobran alrededor de mil pesos los universitarios, y menos de 600 los contratados, como ella. Los días de lluvia los techos se llueven y esto es un infierno, dice y señala los machimbres podridos y los pozos negros saturados que revientan de mierda en baños y patios. Y todo se lava con agua, nomás, porque "no tenemos lavandina".
Camino por otro pasillo y llego a Obstetricia y Pediatría. Allí todos son tobas. Una chiquilla llora ante su hijo, un saquito de huesos morenos con dos ojos enormes que duele mirar. Otra joven dice que no sabe qué tiene su nena pero no quiere que muera, aunque es obvio que se está muriendo. Hay una veintena de camas en el sector y en todas lo mismo: desnutrición extrema, mugre en las sábanas, miles de moscas, desolación y miedo en las miradas.
Después viajamos otra hora y el cuadro se hace más y más grotesco. Paramos en Fortín Lavalle, Villa Río Bermejito, las tierras allende el Puente La Sirena, los parajes El Colchón, El Espinillo y varios más. Son decenas de ranchos de barro y paja, taperas infames donde se hacinan familias de la etnia Qom (tobas). Todas, sin excepción, en condiciones infrahumanas.
Digan lo que digan, estas tierras -más de tres millones de hectáreas- fueron vendidas con los aborígenes dentro. Son varios miles y están ahí desde siempre, pero no tienen títulos, papeles, ni saben cómo conseguirlos. Los amigos del poder sí los tienen, y los hacen valer.. El resultado es la devastación del Impenetrable: cuando el bosque se tala, las especies animales desaparecen, se extinguen. Los seres humanos también.
Y aunque algunas buenas almas urbanas digan lo contrario, y se escandalicen ciertas dirigencias, en el ahora ex Impenetrable chaqueño palabras duras como exterminio o genocidio tienen vigencia.
Desfilan ante nuestros ojos enfermos de tuberculosis, Chagas, lesmaniasis, niños empiojados que sólo han comido harina mojada en agua, rodeados de perros flacos, huesudos y ojerosos como sus dueños. Se llaman Margarita, Nazario, Abraham, María y lo mismo da. Casi todos dicen ser evangelistas, de la Asamblea de Dios, de la Iglesia Universal , de "los pentecostales" o "los anglicanos".
Involuntariamente irónico, evoco a Yupanqui: "Por aquí, Dios no pasó".
Al caer la tarde estoy quebrado, roto, y sólo atino a borronear estos apuntes, indignado, consciente de su inutilidad. Al partir de regreso veo en un caserío un cartel deshilachado por el sol:
"Con la fuerza de Rozas, vote lista 651".
Y en la pared de un rancho de barro, seguramente infestada de vinchucas, veo un corazón rojo como el de los pastores mediáticos brasileños de "Pare de sufrir". Abajo dice: "Chaco merece más. Vote Capitanich".
A unos 400 kilómetros de aquí el escrutinio final de las elecciones avanza lenta, nerviosamente. En alguna oficina el ministro de Salud de esta provincia seguirá negando todo esto, mientras el gobernador se prepara para ser senador y vivir en Buenos Aires, bien lejos de aquí, como casi todos los legisladores.
¡Nunca antes, el Chaco ni este país me habían dolido tanto.!!!
No vi al ángel, que un dios mandó para matarte, por miedo a no existir.
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No tuve ojos rojos ni mirada piedra ni la mano sangre ni la boca espanto.
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No arranqué palabras de mi corazón en la eternidad, en la muerte, en los pájaros.
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No respiré un cadáver en fumaderos de opio ni fui cadáver respirado y comido por la soledad; no escuché el silbido de los perros de los trenes y el de mi propia mente no lo escuché.
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No lastimé mi mano, con la cruz (en un tranvía) para ser Cristo.
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No cumplí los dieciséis en un manicomio francés,
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ni siquiera nací en Francia y mi padre no fue un poeta que descomponía las flores porque eran hipócritas.
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No llevé poemas de celda en celda (a través del muro) con la confianza de un animal sin razón.
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No me suicidé cien veces. Ni fui donde los puertos para oír las prostitutas llorar los barcos y el advenimiento de una humanidad hacia los muelles y hacia el olvido.
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No fui expulsado de todos los países; cada vez, hasta mi Patria: extranjero del hombre. .
No estuve en Sierra Madre viviendo como indio, ni aprendí que eran poetas, porque sus esqueletos brillaban en la oscuridad de la historia. No viajé sin mapa por cementerios olvidados, ni parí un dylan tomas. No vendí mi alma a la imaginación, para que otros pudieran ver.
.
En la cúspide de fuego que arrasó con mi país, no escribí sin ojos ni supe que eras vos
Muestra del pintor chileno Felipe Christensen Flekcha
CENSURADA EN COQUIMBO
EL REVERSO DE UNO DE LOS CUADROS CENSURADOS, tal cual quisieran exponerlos los directivos de la Galería BAUZA (La muestra se realizará de todas maneras en la puerta de la galería)
...
Con profunda indignación recibimos esta noticia, por medio de nuestro amigo el poeta Javier del Cerro. CENSURADA EXPOSICIÓN DEL PINTOR FELIPE CHRISTENSEN FLEKCHA, EN COQUIMBO, POR LA DIRECTORA DE LA GALERIA BAUZA DEL BARRIO INGLÉS.
La muestra fue considerada, según expresiones textuales de Cloe Vallejos, Presidenta de ARTECO (Agrupación de Artistas Visuales de Coquimbo) como: "ANTIARTE Y VIOLENTA. AGRESIVA Y SANGUINOLENTA".
Ante este hecho inaudito los trabajos se expondrán en las afueras de la GALERIA BAUZA, ubicada en el Barrio Inglés de Coquimbo, en la calle Aldunate altura 800, HOY a partrir de las 20 hs. El hecho contará con el apoyo de poetas y músicos de Coquimbo y se espera que de todos aquellos quienes consideren que en este caso la única violenta e inmoral: ES LA CENSURA.
A continuación algunas de las obras en cuestión. Pueden verse en su totalidad en el siguiente vínculo: DESPOJO33 proyek
la Visión del Sol (Oleo sobre tela) Ankud 2005
Afinando la nota (Oleo sobre tela) 58,9 x 56,8 Temuco 2004
La venganza del bosque (Oleo sobre tela) Ankud 2004
En la Biblioteca Popular "José Ingenieros" Ramírez de Velasco 958 - Villa Crespo Buenos Aires - Argentina
invita y coordina: INES MANZANO
El sábado 6 de Junio de 2009 - 18h. Se ruega puntualidad
Dos poemas de muestra:
EL CABALLO Y LA LLUVIA a Manuel J Castilla El caballo y la lluvia se besan en la boca y la tierra que es un corazón de alondra en celo, se llena de galopes como se llena el mar con espejos extraños, corretea con los niños alrededor del fuego e inventa una música de violines que se duerme en los pájaros. La lluvia se dispersa como un mantel tendido y el caballo se tira panza arriba para que el cielo tiemble en sus ijares y en su piel se desplome exhausto y dolorido.
La lluvia cuelga de las crines como cuelgan las naranjas de las plantas. El caballo la bebe. La arrincona contra la noche y la penetra con una suavidad desconocida. En el ritual del agua el mar es una lámpara secreta.
LOS LIBROS MUERDEN EL CORAZÓN DEL QUE LOS LEE
Los libros muerden el corazón del que los lee. Le meten en el cráneo clepsidras y luciérnagas, asesinos, desiertos y mares trajinados, piratas con barcos al asalto, trenes, putas de terciopelo que beben a sorbos su destino. Pasajeros sospechosos, curas homosexuales y banqueros caínes, abogados corruptos, niños que mueren sin haber recorrido el horizonte, amores imposibles y de los otros. La luna puntiaguda en el tejado como un volcán en gajos estallando.
Los libros están vivos como el ojo. Vigilan en el hombre sus arterias cansadas. Les ponen en el sexo diamantes que se extinguen si la codicia sopla sobre sus corazones. Los libros guardan símbolos. Señales en la roca.
Hurgan la sangre del que está caído y lo levantan.
De: Caballos en la Lluvia , La Carretera y otros poemas. Córdoba, Alción, 2003