RAMON RUBINA / Chile

Publicado en Ramón Rubina el 3 de Enero, 2006, 19:34 por adrian campillay

Del libro: NINGUN ANGEL LLORÓ EN LA PALMA DE MI MANO

SOÑÉ QUE ME CONVERTÍA EN CULEBRA

Soñé que me convertía
En culebra
Y a los pies
Me enrollaba
De una cruz de oro.

Desperté
En la noche y el miedo;
El frío caía
En mi pobreza.

¿Ay, zapatos rotos,
Pantalones dolorosos,
Marchitas camisas,
Colchones incurables
De mis hijos.
Volaba mi pobreza
En la noche,
Con furia devoradora
La sal del tiempo
Mi casa.

Y, ante ese planeta
Desmantelado,
Me sangraron los ojos
Y deseé
Que mis hijos
No despertaran nunca.


COLCHÓN BAJO LOS ASTROS

Para mi casa no hay piedras,
Duermo bajo el viento
Y cuando sueño el frío deja
Un pájaro muerto en la puerta.

Nadie es hombre sin casa,
Es un perro atado a una pregunta.

Sopla la muerte sobre el hombro solo.
Corre la sangre bajo los puentes
Donde duermo.

¿Dije duermo?
Quiero decir donde me entierro
Como un pedazo de carne descompuesto.

Ya no puedo llorar,
Los insectos me comieron la lengua,
Pero cuando me acuerdo de mi madre
El dolor me hace ladrar
La noche entera.
La noche...

Yo sé que no tengo derecho,
Huelo mal,
Me rasco,

Tengo pus en la muela
Y no conozco más ángel que las moscas.

Pero esta noche llena de cebollas,
Concédeme Señor una tumba.
Un lugar donde el olvido
No me devore con sus ratas,
Enormes como conejos,
Y amanezcan intactas
Mis orejas.


SOBREMESA

Son las moscas
Ángeles pobres
Y nosotros,
Los pobres,
Las moscas
De la tierra?

Como nosotros
Buscamos
Las migajas
Terrestres,
Buscan ellas volando,
Las sobras
Del paraíso?

Zumban,
Como nosotros
Oramos,
Y del mismo
Silencio
Nos responde
El camaleón
De la muerte?


WEEK END

Los lunes me salen escamas.
Los martes ladro bajo la luna.
Este miércoles me eché hormigas en los ojos.
Salgo con un paraguas negro los jueves.
Orino en una botella y reparto pescados los viernes.
Hoy es sábado y me corté la oreja para sacarla a Pasear con una pita.
Dicen que es domingo: Yo sólo veo paredes blancas y,
En el techo, un hombre con enormes alas que gotea
Sangre sobre mi cabeza.


EL VALS DE LAS MARIPOSAS

¿Por qué
no tenemos alas,
mi Señor,
Y la muerte
Nos atrapa
Como insectos?

Sería hermoso,
Mi Dios,
Que al abandonar
Este traje
De polvo
Saliéramos volando
Como las mariposas.

Que todos los ojos
Nos vieran
Alegremente
Salir de este huevo
De tinieblas,
Para en tu luz
Vestirnos
De cálidas luciérnagas.

Pero la muerte
Nos caza
Antes del vuelo,
Oscuramente
Nos clava
En su insectario
Y los ojos,
Pobres ojos humanos,
Miran el cielo
Y la tierra
Preguntando si volamos

O estiércol somos
Que alimenta
Al árbol de las lágrimas.

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