POEMAS PARA UNA PAGINA SOLA
-selcción-
Almendra (poema circular)
"Ella se esconde
tras la esquina
de su sonrisa."
(R. Blades)
3.
de no ser así
jamás te habría encontrado...
2.
amanece en tus labios
¡siempre amanece!
y
migajas de tu luz
ilusionan nutren y bastan
para que nazca día
vida
siestas de domingo
¡inclusive sol!
1.
implacablemente distraído
voy haciéndome
de ínfimas mariposas
en
hojas trémulas
gotas de rocío
ámbar
colibríes
arcoiris
duendes
luciérnagas:
señuelos delicados
dulces descuidos
rondas
intersticios del alma
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Una tarde
Una tarde en tu corazón
es volver a ser niño campestre
llenarse los pulmones de inocencia
con curiosidad mirar
pájaros
anidar la dentadura de la maldad
y reírse del terco guiño de la muerte.
Una tarde nomás
mate o vino
o nada
¡magia!
Con largos ojos
dividirse
descubrir que cada mitad
es una casa extrañamente lánguida
habitada por la espera.
Desnudo
pasado meridiano
al otro día
volver
atiborrada la mochila
de artificios de engañar al tiempo
quedarme más
demorarme más
donde mora el perfume
por el que nacen las flores
que desconocen muerte
mientras son el sueño
de quien las ve
poblar páramos
más allá
del jardín
de tu corazón
una tarde
para siempre-.
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Mujer-ojos de mañana
Un día de estos
-hacia mediodía-
te habrá crecido en la mirada
el sueño del mundo
entonces mundo
será vientre del día
y de tus ojos
nacerán pétalos
ese día
sigiloso atravesaré la curva del tiempo
(oculto en oreo vestido)
y será
como si a través de ese paralelismo
se abriera una puerta amplia
hacia tus ojos de mañana
y rozándote
me veas
verte
con mis ojos llenos
de colores perfumados-.
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Exquisito café frío
Absorto
atrapado
engatusado
-deliciosamente distraído-
por las quiméricas luces
de algún texto
que sin dudas
acabará por cansarse
de ser sólo un pretexto
malicioso simularé
Irremediablemente
las páginas
-juntamente con las agujas de Su Tiranía-
se irán traspapelando
irán a parar al caos
se diluirán en un estratégico olvido
casi sin esfuerzo casi sin dolor
como esas dos nimias cucharadas de azúcar
prontas a dejar de girar
(total
tan chico es el pocillo
tan corto el brillo
de esta moneda)
Por eso
honrar esa circunstancia
en cada escenografía de mi rostro
orquestando la excusa cómplice
y con el artefacto que da el arte
pretender acaso descifrar la nada
disimuladamente demorarme
morosamente demorarme
saboreando el ardid dulce
-este cadáver exquisito- que también
se habrá cansado de esperar
al habitar una mesa
tan sólo para verte-.
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