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Américalatina dulce hogar
brazos contra piernas, pies sobre mejillas, un torso paterno desemboca en los labios de una niña que fluye su aire de tres años en los testículos orlados de canas, una masa de miembro late hasta el tejado, dormimos, dios, loado sea tu reino. Un ojo brilla entre el vaho visceral, como un planeta sangra y se apaga en el hedor que no aparece en las fotografías de la unesco, el ciudadano ha muerto, un voto menos. Un bosque de pies eleva sus cristos ahorcados bajo coronas de uñas patéticas en tanto un pene flamea su espesa bandera, gatilla sobre el útero más próximo. Esto es una cajita de música y los vientres de los niños son más tersos y redondos que el culo de Jacqueline Kennedy esta cúbica ola carnal es más bella que Miami, tómese una foto con el guitarrou, señor turista, si recibe un balazo será pura coincidencia, pasen nomás, hijosdeputa, a ver los monos.
sabotaje dentro mío alguien solloza y no sé quién es, quizá fuera yo mismo perdido hace tiempo y no pude salir encerrado como un niño cuyos padres fueron a dar sangre a un almacén, un usurero, un hospital y nunca regresaron. Pudiera ser también que un extraño entró por ósmosis, la cosa es que el sujeto llora sin parar como si muchos difuntos lo rodearan. No doy más, hoy día me abro con las uñas para verle la cara y expulsarlo de una vez y no me importa que no tenga donde ir. Estamos en guerra, carajo, aquí no llora nadie.
Poemas extraídos de "Sangral América"
Ediciones Casa de las Américas, La Habana, Cuba, 1971
acerca de JULIO HUASI
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