Abril del 2007


DYLAN THOMAS

Publicado en General el 18 de Abril, 2007, 20:56 por adrián_campillay

VEO A LOS MUCHACHOS DEL VERANO


I
Veo a los muchachos del verano en su ruina
convertir en eriales los dorados rastrojos,
desdeñar las cosechas y congelar los suelos;
y allí, en su ardor, el invernal diluvio
de amores escarchados, persiguen a las niñas,
y echan en sus mareas los sacos de manzanas.

Los muchachos de luz en su locura, coagulan lo que tocan,
agrian la miel hirviente;
hurguetean los muñecos de escarcha en las colmenas;
allí en el sol, frígidas hebras
de oscuridad y duda, ellos nutren sus nervios
y el signo de la luna, nada es en sus vacíos.

Veo a los muchachos del verano en el vientre materno
rasgar hacia la luz la atmósfera del útero,
dividir noche y día con pulgares de duende;
allí, desde lo hondo, con sombras seccionadas
de sol y luna ellos pintan sus dársenas
mientras les pinta el sol los cascos de la frente.

Sé que de estos muchachos han de surgir hombres de nada
hechos por la transformación de las semillas,
o han de lisiar el aire saltando de sus llamas,
desde sus corazones, cuando el pulso candente
del amor y la luz estalle en sus gargantas.
Oh, ved el pulso del verano en el hielo.


II
Pero las estaciones deben ser desafiadas o se tambalearán
en algún cuarto de hora repicante
donde, como una puntual muerte hacemos tintinear las estrellas;
esa noche en que el invierno soñoliento
les tira de la negra lengua a las campanas
y no se atreven a chistar siquiera
los vientos de la luna y de la medianoche.

Somos los oscuros negadores, exorcicemos a la muerte
en la mujer colmada de verano,
arrojemos la vida musculosa de los amantes que se crispan,
y de los muertos limpios que hace fluir el mar
echemos al gusano de ojos brillantes en la linterna de Davy,
y del vientre preñado quitemos el muñeco de paja.

Nosotros, muchachos del verano en esta red de cuatro vientos,
verdes por el hierro de las algas,
levantemos al bullicioso mar y arrojemos sus pájaros,
alcemos la bola del mundo llena de olas y espuma
para ahogar los desiertos con sus mareas
y trenzar los jardines del condado.

En primavera ornamentamos nuestra frente.
Vivan las bayas y la sangre,
y crucificamos a los alegres señores en los árboles;
Aquí el húmedo músculo del amor se aja y muere,
aquí estalla un beso en una cantera sin amor,
Oh ved en los muchachos los polos de la promesa.


III
Yo os veo, muchachos del verano, en vuestra ruina.
El hombre en el desierto de su larva.
Y los muchachos son plenos y ajenos en la bolsa.
Soy el hombre que vuestro padre fue.
Somos hijos del pedernal y de la brea.
Oh, ved cómo se besan los polos que se cruzan.

SOBRE Dylan Thomas

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HOTEL CELINE

Publicado en General el 11 de Abril, 2007, 1:20 por marietta morales rodriguez

por ARMANDO ROA VIDAL (Chile)

selección de textos: Marietta Morales Rodríguez

Extraídos del poemario HOTEL CELINE

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fotografía: adrián campillay

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DE UNA BOTELLA DE WHISKY LARKIN

SONS AL COSTADO DE LA CAMA
...
Porque no será amor lo que encontrarás,
sólo el gorjeo brillante de los pájaros,
sólo una luna sin hogar.
Por eso el deseo de estar a solas.
El odio arranca el disfraz y toma su verdadera forma .
almohadas que despiertan de una pesadilla
y pagan su precio a los amantes,
es un cara y cruz
entre dos nadas que circundan la hemorragia
que ha quedado después de la separación.


HENRY DAVID  THOREAU Y SU AMADA
...
El fulgor de la erosión
- el incierto corazón del corazón  -
conjugando las variaciones del amor.
No hablo del deseo,
la anatomía fraudulenta del deseo
y su retórica sombría
en la cámara nupcial de nuestros cuerpos
-dos ínsulas extrañas ancladas sobre las aguas del espejo-
Porque en el atardecer de nuestras vidas...
Porque en el atardecer de nuestras vidas...
Porque en el atardecer de nuestras vidas..
Tú o yo de quién es el turno
en este juego de palabras
donde ya no caben las palabras.
Perdemos para poseer.


Desde la habitación 613

...

Entregarse a los verbos y sus conjugaciones
partículas de enlace entre sujeto y predicado
que estructuran  los diversos términos del enunciado,
capitulaciones a las astucias del tiempo
cuantificación y magnitudes según un antes o un después.
O abismarse en una presencia sin presente,
cuando cada instante es un instante a medias,
compelido a completarse en un momento diferente,
ya en el pasado o ya en el futuro, para luego volver sobre sí.
Mides lo que ya no es
entre la evocación y la expectativa
descansa la memoria, depósito del tiempo.
Mi polvo, habitual fermento de mi firmamento
desgasta las agujas del reloj.
Nacemos póstumos.


Desde la habitación 616

...
Afirmabas que los maremotos se tendían a tus pies,
que el humo de las tinieblas te vestía con sus vapores.
Saludaste a los asesinos
y a los verdugos que preparaban la revolución.
Diste refugio al amor y a los enamorados perseguidos.
Para qué tanto esfuerzo.
Para qué un punto de apoyo
en los oxidados amortiguadores de la vida.
Para qué una palabra, una carrocería pasada de moda
de tanto soñar has perdido la realidad.
De tanto pujar las permito, como siempre,
que el olvido termine por parir.

///

sobre Arturo Roa Vidal

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