explorando "26" / POR TOMÁS WATKINS (NEUQUÉN, ARG.)

Publicado en General el 4 de Diciembre, 2009, 9:16 por adrián_campillay

Tomás Watkins y sus amigos (Fotografía: a. campillay / San Juan 2009)

yo hablo demasiado

y me importa un carajo el payaso que soy

las panoplias

fideicomisos

apremios de mi voz

escupida en la barbarie

no soy una luz

en realidad yo hablo demasiado

al límite de las cosas necesarias

patino ideas burdas

con una lengua variable

sin pelos

¿por qué hablo demasiado?

los sabios recomiendan prudencia

pensar rápido y hablar lento

que contemples el mundo

como diáfano atributo

de una calma eufórica

y un carajo

yo hablo demasiado

con la premisa molesta

de pedir disculpas

a quemarropa

por lo demás

la intensidad es mayor

a 92 kilos de peso

a 92 kilómetros

a 92 algo

viejo

hablo demasiado

digo jarabe para tos que no existe

no es fácil andar pensando el mundo

gastándose en bares

de mala vida

yo hablo demasiado

y al hacerlo

voy donando sangre por las calles

comenzó a llover a tiros

el barro disuelve la tarde

calle abajo

la ciudad

humillada en los charcos

su cuerpo mudo sangra

bajo las ráfagas





. . .

¿qué lleva a una mujer adorable

a besar algo que no abre los ojos

como cumpliendo un destino

de caridad nocturna?




. . .

pienso el mundo

mientras camino por la calle

me dicen que lo escriba

acá estoy

pido disculpas

por el tiempo perdido

a veces lamento

esquivar los autos que pelean entre mis piernas

no dejar que me pulvericen

los huesos




. . .

un día vino

abrió la puerta sonriendo

diciembre pareció estallar

con el primer beso

trajo utensilios de cocina

perchas

comenzó a barrer

arrojó mi tos por la ventana

y puso flores

después dejó de reír

me dio la espalda

se fue

era invierno

la tos me encontró en silencio

cocinando para uno

la noche de cualquier día

digamos  jueves

llaman a la puerta

entró rauda como el cuervo

llena de presagios

y de mi locura

no llovía:

–vengo por el anillo

tanto tiempo sin verte

estoy bien, ¿ves?

por favor

no te rías

–cómo es el anillo

–cabe un dedo

dijo

y miraba por la ventana

nuestro mordido diciembre

como un relámpago viejo

–nunca lo vi

–bueno   si lo encontrás

avisame

pasó tiempo

nuevos menesteres se encargaron

de empujar los días

y por esas cosas de la magia

de la limpieza

encontré un anillo dorado debajo de unos libros

leídos a medias

supe que no debía llamarla

el anillo era de mala calidad

chapa pintada




TOMÁS WATKINS (Fotografía: a. campillay / 2009)

SOBRE EL AUTOR