Carina Maranesi ¡PALUMBA! y otras impresiones.

Publicado en General el 22 de Junio, 2011, 11:12 por adrián_campillay
PALUMBA

"Palumba", paloma, remonta la calle con su barriga baja y los gordos brazos colgando como alas derrotadas. Picotea con los ojos  todas las chispas de sol que  habitan las cosas, concentrada, ávida.


Los niños le tiran piedras en los talones y le gritan: ¡Palumba, tomá maíz! Ella camina sin girar la cabeza, de su enorme  pico abierto gotea  miel traslúcida. ¡Tomá maíz!, se escuchan cuadras atrás los gritos burlescos, maldad impune de niños.


 ¡Tomá maíz!, se desintegran las voces y ahora sonríe a la distancia la vieja niña, cuando despega y pasa volando encima de las cabezas enanas, hasta  posarse tranquila en el carolino más alto de todo el pueblo.



Fotografía: adrián campillay
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CURANDERÍAS.

Doña Josefina sana La Culebrilla. Siempre está sentada en una  silla de totora escuchando el rosario en su vieja  radio de madera, que como ella resiste el tiempo.  Los malvones rojos desgrisan la escena.


La curandera, con ternura de santa,  atiende a distintos pacientes  que llegan con esta u otra enfermedad.


Los  hace pasar a su mustia pieza de soltera, penumbra, velas, santos, algún perfume lejano de colonia inglesa, flores de papel para la virgen e innumerables estampitas…


Con  paciencia y una oración rezada labios adentro, encierra las manchas del mal con un pincel fino, tinta china negra acorralando las manchas rojas. En tres días el mal desanda su camino.      


Lo que todos ignoran es que Josefina, casi santa, ya vieja, virgen y con joroba, anhela…Mientras reza el rosario de las últimas  horas, entre las cuentas blancas de avemarías, se le cuelan imágenes de torsos desnudos, color cobre, braza, fuego de piel masculina pintada, entonces la pobre,  se bebe los tinteros que han quedado empezados, para ver su alivia esa Culebrilla de deseo que se le anda queriendo cerrar sobre su viejo corazón.

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