NATALIA LITVINOVA

Publicado en General el 12 de Abril, 2013, 23:09 por adrián_campillay

Una sonrisa sin dolor

Aquel día tropecé en el bosque.
Las flores me abrieron heridas.
Mis manos parecían tulipanes rojos.
Entonces comprendí.
No pertenezco al mundo sino a la caída.
Pero el mundo insiste.
Y escribo sonetos a cada flor.
Cuando las heridas cicatrizan
una sonrisa sin dolor
se acostumbra a mí.

...

Abocar

Si el silencio cambia
de idioma todos los días,
y hablar es entregarse
a la victoria y a la pobreza
con el mismo gesto.
¿Por qué palabras?
¿Y para qué la boca?

...

Florecer

Mi piel
no sabe
cicatrizar,
debe ser
indicio de algo,
es como
si el cuerpo
insistiera
en permanecer
abierto,
obstinado
en florecer.

...

SE VA LA LUZ DE BUENOS AIRES

Nevá abre sus brazos a las aguas de los mares del norte y yo pido tiempo para vivir pero en realidad para escribir. La escritura maneja mis manos a su antojo, suelo encontrar artesanías sobre mi escritorio. Que los ríos sigan empujando barcos, que los satélites manden novedades a la Tierra, que no desaparezcan los hombres sabios que propagan el silencio.
Que se escriban más ensayos sobre la locura, que los científicos donen su cabello.
Apenas me lanzan unas monedas por las artesanías y se alejan.
Corro detrás con intención de patearles el bastón, de arrebatarles un asombro, de arrancar un retazo de seda de sus capotes. Pero me sale abrazar.
Mi madre es una joven anciana. Su inmovilidad me espera todas las noches.
Vuelvo con estas monedas. Miralas bien.

SOBRE LA AUTORA