ANDREA BENAVIDEZ


ANDREA BENAVIDEZ

Publicado en ANDREA BENAVIDEZ el 26 de Septiembre, 2006, 10:14 por adrián_campillay

fotografía: a. campillay

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"Mataco" no es un insulto.

La gente de mi pueblo,

está siendo tristemente incomprendida.

La tildan de hosca,

reacia a la sociabilidad,

si hasta "mataca" le han dicho con afán de insulto, desconociendo al diccionario.

No han podido esas lenguas feroces,

-esas mentecillas eruditas- percibir la gran bondad que anida en sus corazones.

Les llaman "indios" con violencia peyorativa,

pobrecitas esas mentecitas,

No han comprendido       aún, los finos detalles de los designios divinos que esa gente sutil ostenta.

La gente de mi sitio suele ser ciertamente parca,

pero nunca hostil.

Un sublime don de paz que ha ido meciendo el tiempo desde antiguos recuerdos tribales,

anida hoy, implacable, en su corazón.

Yo la veo mirar con quietismo pasmado un acontecimiento horrible,

un ultraje,

una inoperancia,

una calamidad.

Yo la  veo asirse de la mano de los pequeños y enseñarles, en ese acto intimo y sublime,

secretos de sabiduría excelsa.

Ellos ya saben que la paciencia es la ciencia de la paz.

Ellos no corren porque saben que no hay a donde ir.

Ellos no mal gastan su paso porque todo lo que buscaban ya lo encontraron.

Ellos no ejercen dominio sobre la tierra porque posee algo mejor: la conciencia de que el suelo no les pertenece.

Ellos son sabios... aunque algunos aún se confundan al advertir cierta parcimonia en sus pasos.

La gente de mi sitio tiene una enseñanza inconfundible en las grietas de su rostro.

Enseñanza que le trajo el viento; él es buen baqueano y tiene casa en la montaña.

Enseñanza que se ha ido formado de innumerables capas,

en la que amasados -tierra y tiempo- durante siglos han llegado a ser -La montaña-.

Sólo ellos, que han detenido su paso, que han contemplado,

Saben que la paz es el único conjuro posible para las dolencias del alma.

...No son lentos...

Ellos están siendo humildemente sabios,

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Aunque algunos, de corazón aturdido de miedo, aún, no lo hayan notado. 

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Andrea Benavídez

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