Mónica Melo


MONICA MELO / Bs. As.

Publicado en Mónica Melo el 3 de Enero, 2006, 14:11 por adrian campillay

Versión de la noche
Ediciones Extranjera a la intemperie 2005.

SWANN

La idea del tiempo estaba instalada en mí
como la ideas del amor.
Marcel Proust, en En busca del tiempo perdido.

El asma es una flor de papel en agua desplegada. Una evasión, página célibe que rearma al mundo. Belleza de un dios hundido. El sabor de la magdalena regresa calidoscopio del pasado. Marcel devient écrivain. El tema es la noche, los sueños, el espino blanco, la infancia en celo, el tiempo recobrando: la memoria del corazón escrito.


RECELACION DEL LIBRO  a Clarice Lispector

Recuerdo el escondite que tenía: mi cuaderno de hojas blancas, sin rengrlones, sin márgenes, cuando la literatura era la fiesta que encendía para mí.
Recuerdo cuando papá me trajo un libro. La primera versión de la alegría.
También un patio abierto con zanahorias que yo dejaba olvidadas sobre el dulce acsero y mezclaba los sabores como hoy las sílabas, mios manos en el azucar tocando al fin la felicidad. La mía.
Recuerdo que al libro regalado yo no lo podía leer. Esa desesperación, esa astilla despierta, de noche, la ignorancia, tocar las páginas, llorar desnuda sobre el libro, no saber si lo que decían ellos, esa historia, era realmente la que querían las palabras. Sufría loca, ciega. Fue otra noche, que mirando y escuchando, rastreando la señal imperceptible de lo idéntico, dibujando las curvas con el dedo y poniéndolas en la punta del lápiz, posándolas sobre las letras impresas, aprendí.
Más tarde les mostré a mis seres de algodón y alpiste el milagro. Mucho después vino la cara de mi hermano pidiendo le revelara las letras que yo leía y nunca le enseñé, porque cada uno sabe como quiere hacer su fiesta.


EL POETA

Enhebro el miedo debajo de mi lengua. Invento una luna. De Diuos un alacrán, el grito desbocado, la palabra que huye. Memoria que raspa sin estar dormida. El pentáculo, la almohada, el, estallido de la nuca. Quemo la sombra. Está alándose una orfandad de guerra. Predigo la llave, el agua hacia abajo, la boca en el olor del fuego.
Sólo allá arriba son tres.
Abajo, palabras en la inquietud del cuerpo.
Abajo, la criatura fresca de la muerte.


LA LOCA

Tengo síntomas que agravan las palabras. cambio los cubiertos, altero al invitado. Soy la que quiere saber que es lo que sigue cuando todos se levantan de la mesa, la que escribe sin puntos, la que arrastra los besos de un recuerdo que olvida. La reina, la amante, la que no tiene sitio, la que no busca quicio. Una lengua ungida por su cuerpo. La que empuja con saliva el mar.