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KUMANI –Daniel Spadaro-
(selección de textos: adrián campillay)
Ed. LA PPIEDRA EN LA HONDA, 2005.
Kumani
Sonidos del cielo, la tierra y el agua.
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Descubrí tu secreto.
Que estallaras,
si no dices lo que sientes.
El tiempo esta bailando sobre ese misterio.
Que la luz irá descubriendo.
Y bailarás en tu sueño.
Tu corazón dejará de sangrar.
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AKIDO
.....Déjame
hasta hacerse
perceptible la voz
llamarte en secreto.
Y quiebre en tembloroso
Si a volver te miro.
Más no niego en preguntar
Saber quien sos.
ni en que media palabra
te habitas a concurrir,
En ocasiones,
vengo de tantas dolencias
a enmudecer las tuyas,
sin saberse tan marchadas.
De ellas, solamente de todas ellas,
olvidaré las que dejaste en mí.
Aunque vuelvas a mirarme
y quieras con tu sueño
soñar los míos...
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UNAMUNO
Resonancia del resplandor lunar que absorbes temblores
de extramundos.
A impulsos espléndidos
de ir conjugando
bajo la impronta letanía,
la espectral contemplación de tu lado crepuscular.
Tan sola, lejana y ebria oscilación
que improvisas descarnar la tibieza al tocar el alma.
Irguió,
caer inmóvil.
La simultaneidad más profunda.
El soplo de aliento del huésped intermitente acaeciendo
en el extraviado encuentro de la brisa que lloró.
Homónima a la virtud de la flor
emocional, que inversamente retuvo,
el instinto del verbo intacto al estremecer
el amor .
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Amo tu sexo
Espuma radiante en la osamenta sonora
Donde florece la edad sobrenatural
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Jean Sartre tenía razón; el dolor, la angustia, la pasión, la pena de los hombres, son una realidad bruta que no puede ser superada ni cambiada por el saber.
De hecho no te habéis dado cuenta, los afectos en constancia de emoción pura van tan lejos. Claro está, escapa a los limites de racionalidad expectante. Entonces parecería natural que mi existencialismo, está suerte de vivencia, no haya sobrevivido a la decadencia de tu racionalidad.
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